30 de noviembre de 2016

CREANDO SISTEMA DE NEGOCIOS (PARTE II)


Una diferencia fundamental entre ricos y pobres, según Robert Kiyosaki es que los pobres trabajan por dinero, mientras que los ricos tienen al dinero trabajando para ellos.


Dinero generando dinero. Una idea extraordinaria que se puede lograr si aprendemos a crear Sistemas de Negocios o bien poniendo tu dinero a trabajar en sistemas ya existentes de éxito comprobado. 

creando sistemas de negocios
En la primera parte de esta entrada analizamos el ejemplo de McDonalds como sistema de negocios. Y en esta segunda parte describiremos tres de los aspectos más importantes que debes tomar en cuenta para que tu dinero comience a trabajar por tí.

1.Planifica. Todos los empresarios millonarios de este planeta planifican! Toma un papel y comienza a escribir tus ideas, por muy descabelladas que parezcan, escríbelas y poco a poco hasta que tengas un plan. Tu plan debe incluir los elementos básicos de tu negocio, como por ejemplo los productos, los servicios y la mecánica elemental del mismo. Básicamente deberás responderte a ti mismo las preguntas de la planificación estratégica: ¿Qué? ¿Cómo? ¿Cuándo? ¿Quien? y ¿Dónde?
2. Se Creativo. Todos los sistemas de negocios exitosos tienen este elemento en común. Creatividad! Es el ingrediente de la imaginación, es aquel donde dejas volar tus pensamientos y vas mas allá de lo usual. Es encontrar esos espacios de negocios que se hallan al ofrecer soluciones de formas que nadie antes ha explorado. 

La comida rápida, por ejemplo, no existía hasta que a alguien se le ocurrió crear un sistema donde pudieras llegar y ser atendido con prontitud y esmero. Alguien imaginó las franquicias de lavanderías, donde pudieras dejar tus prendas de vestir y que alguien más las lave por ti. ¿Y que de los sistemas de autos o hoteles? Bueno, alguien tuvo que imaginarlos y formar a partir de allí, un sistema de negocios.

3. Crea tu propia fórmula. La fórmula de tu negocio resume las características elementales en las que enfocaras el éxito de tu sistema. Por ejemplo la fórmula de una heladería seria algo como: "sabor + alegría", que describe lo que tus clientes encontraran siempre que vengan a tu negocio. 

¿Que deseas ofrecer y que haga de tu sistema algo distinto a los demás?, eso es tu propia fórmula.

Para finalizar, recuerda que si algo no funciona, puedes cambiarlo hasta encontrar tu propia y única formula del éxito.

23 de noviembre de 2016

EL ESTIGMA DE LA MUJER AMBICIOSA

Resultado de imagen para we can do it
Resultado de imagen para we can do itExiste un prejuicio en nuestra sociedad que estigmatiza a todas las mujeres ambiciosas. Está mal visto ser ambiciosa, lo que lleva a muchas mujeres a no proclamar su afán en voz alta. Es más, el estigma tiene tan largo alcance y penetró tan hondo en nuestras mentes que ni siquiera las propias mujeres se permiten a si mismas sentir dicha ambición.
Se relaciona la aspiración al éxito con algo malo y feo, fuente de todos los problemas y herencia, si duda alguna, de nuestras raíces culturales, mezclando la ambición con la culpa. Si a estas connotaciones negativas se le añade el factor “ser mujer”, la percepción es aún peor.
Incluso se aplica el término “ambicioso/a” como un insulto: “Es una ambiciosa…”
Una mujer que quiera más éxito, dinero, reconocimiento, un mejor y más alto cargo es vista como una mujer superficial, frívola, calculadora y egoísta que sólo piensa en ella misma y en las cosas materiales. Lo cual es una visión totalmente simplista de la compleja mente humana.
Me veo obligada pues a hacer un par de aclaraciones.
Ser ambiciosa no te hace mala persona, ni mala madre, ni mala hija, ni mala esposa.
Querer, por ejemplo, que tu negocio doble en ingresos en los siguientes 12 meses no significa que descuides a tu gente o que los quieras menos o que no aspires a una vida personal plena y feliz también.
Puedes ser ambiciosa y generosa. Puedes ser ambiciosa y sensible.
Puedes y tienes el derecho de quererlo todo: dinero, carrera, una relación amorosa plena e hijos felices. A fin de cuentas, tu ambición profesional no deja de ser una faceta más de tu realización personal y, por tanto, de tu felicidad.
A estas alturas, son pocas las personas – hombres y mujeres – que creen que la felicidad te la da únicamente la familia, los hijos, los amigos o el trabajo. La felicidad viene del equilibrio de todos estos ámbitos en tu vida.
Así que no nos contemos cuentos ni queramos ser las buenas niñas que algunas personas esperan de nosotras. Es totalmente lícito querer prosperar — en todos los aspectos– y pedirle más a la vida y no por ello ser una desagradecida.
Te invito pues a que te plantees hasta qué punto te permites — agradeciendo y apreciando la abundancia que ya tienes — querer más. Ya que muchas veces, son nuestros propios pensamiento limitadores los que nos frenan e impiden alcanzar nuestros objetivos.
Y tú ¿Te permites querer más?

16 de noviembre de 2016

CREANDO SISTEMAS DE NEGOCIOS (PARTE I)


La gran mayoría de nosotros cuando pensamos en iniciar un negocio enfocamos todas nuestras energías en elegir el mejor producto. Aquel que cumpla con tener las mejores características para venderlo y que nos genere la mayor utilidad aun venciendo a nuestra competencia.


Esta es la línea de conducta de todo emprendedor, sin embargo Robert Kiyosaki, el autor del extraordinario best seller "Padre Rico Padre Pobre" nos enseña sobre un nivel mas alto en la forma de ganar dinero y es: Creando Sistemas de Negocios.

¿Qué es un Sistema de Negocio?


Permitame citar su propio ejemplo: ¿Cree usted que las hamburguesas de McDonalds son las mejores del mundo ? Seguramente al igual que yo, su respuesta sera que NO.


sistema de negocios mcdonalds¿Cree usted poder hacer o fabricar mejores hamburguesas que las de ellos? Ahora seguro que su respuesta seria "seguramente SI". Y ahora la ultima pregunta: Cree que podría usted construir un sistema de negocios mejor que el de McDonalds??

Algunas personas alcanzan a visualizar la diferencia inmediatamente, otras no. Así que basta con ir a un restaurante, comprar una hamburguesa y observar todo el increíble sistema que subsiste alrededor de ella.

Imagine los camiones que entregaron la carne cruda, el granjero que crió el ganado, los anuncios de tv , además la capacitación a las personas jóvenes y sin experiencia con el fin de que digan sonriendo las mismas palabras (“hola, bienvenido a McDonald's”), así como la decoración de la franquicia, las oficinas regionales, las panaderías que hornean el pan y los millones de papas fritas que tienen exactamente el mismo sabor en todo el mundo, también los corredores de bolsa que obtienen dinero en Wall Street, entonces comprenderá la imagen global de este sistema de negocios.

Así que existe una enorme diferencia entre vender un producto y crear un sistema. En la segunda parte de este post ampliare mejor algunos pasos hacia la creación de sistemas de negocios pues es allí donde esta el oro puro.

9 de noviembre de 2016

SOBRE LA PROSPERIDAD Y LAS CREENCIAS LIMITADORAS

Vivimos en un país donde está mal visto hacer dinero y ganarse bien la vida.
Está mal visto ser ambicioso y querer más y no conformarse con tan sólo “salir de ésta”.
Cuando alguien tiene dinero lo catalogamos de materialista y nos convencemos de que como mínimo es mala persona o, al menos, superficial.
Resultado de imagen para prosperidadLa paradoja está en que todos queremos ser prósperos. Queremos una casa bonita con muebles bonitos. Queremos vivir sin tener que estar siempre pendientes del precio de las cosas, queremos poder tomarnos días libres, hacer vacaciones y viajar varias veces al año. Queremos comprar la mejor comida para nuestros hijos y pagarles las mejores escuelas.
Pero dicho deseo lo tapamos con argumentos tales como “yo sólo quiero ganar suficiente para estar tranquilo” o “el dinero no da la felicidad".
Mi relación con el dinero y la ambición es pues un tanto extraña también.
Sufro de los mismos males que tú probablemente — debido quizás a una educación tradicional — y cuando las cosas me van bien, empiezo a sentir culpabilidad. Son pensamientos y emociones limitadoras que me impiden realizar mis más ambiciosos proyectos en su totalidad y alcanzar mi máximo potencial.
Gay Hendricks, en su libro The Big Leap, lo llama “upper limit problem”, que traducido toscamente y mal sería algo así como “problema de límite superior”.
El concepto es muy interesante y explica cómo las personas tenemos algo así como un termostato de nuestra felicidad. De la mismas forma que el termostato para la calefacción cuando se alcanza la temperatura predeterminada, nosotros — con nuestras mentes y pensamientos — paramos la recepción de felicidad y cosas positivas a nuestras vidas cuando nuestro termostato nos indica que hemos alcanzado nuestro cupo de felicidad y cosas buenas.
Lo que nos lleva a sabotear nuestra propia realización personal, no sea que no cumplamos con las expectativas que nos marcamos como por ejemplo “la vida tiene que ser dura” o “no puedo ganar más dinero que mi pareja” o “soy un fracaso, lo hago todo mal” o “como puedo ganar dinero con la que está cayendo”, etc.
De modo que cuando las cosas nos van geniales en lo personal y profesional, nos autosaboteamos para permanecer fieles a nuestras creencias, a nuestros límites. Es entonces cuando montamos una bronca estúpida con la pareja, tomamos una mala y absurda decisión en el trabajo o nos gastamos el dinero que nos ha tocado en la lotería en una semana.
Dicho límite empieza desde pequeños, con lo que nos dicen que podemos o no hacer o lo que vemos en casa. Lo cual no deja de ser interesante: yo vengo de una familia normal de clase media, sin embargo mi recuerdo sobre el dinero siempre ha sido que no llegábamos a final de mes. Trascender pues ese límite tan familiar de “no llegar” es entrar en territorio emocional desconocido que desencadena emociones contradictorias.
Todos estos conceptos son fascinantes y creo que son verdaderos en cierta medida, pero ninguno parecía hacer un impacto duradero en mi forma de ver y sentir las cosas.
Ya sabes, el buen rollito del libro te dura unas pocas semanas hasta que el día a día te absorbe y vuelves a las mismas dinámicas de siempre.
Hoy, sin embargo, he encontrado respuesta de donde menos lo esperaba: en unos párrafos de Marianne Williamson — cuyas palabras fueron utilizadas por Nelson Mandela en su discurso inaugural — . El libro tiene un nombre tan cursi que hasta da vergüenza nombrarlo ya que podría otorgarse a cualquiera novela romántica de quiosco de barrio: A Return To Love.
Pero una vez superas tus prejuicios te encuentras con un libro muy especial que aborda las distintas facetas de nuestro día a día desde una perspectiva espiritual.

PODRÍA PARAFRASEAR LAS PALABRAS DE WILLIAMSON, PERO NO LE LLEGARÍA NI A LA SUELA DE LOS ZAPATOS. ASÍ QUE HE DECIDIDO TRADUCIRLAS DÁNDOLE TODO EL CRÉDITO DEL MUNDO.

“Cuando trabajamos sólo por el dinero, nuestra única motivación es conseguir en lugar de dar. (…) esta idolatría nos lleva a un territorio emocional alieno donde siempre tenemos miedo. Tenemos miedo del fracaso y del éxito.
Si estamos cerca del éxito, tememos al éxito, si estamos cerca de fracasar, tememos al fracaso. La cuestión no si el éxito o el fracaso. la cuestión es la presencia del miedo (…)
Como todo en esta vida, el dinero no es ni sagrado ni pecado. Depende del propósito adscrito a éste por nuestras mentes.
Resultado de imagen para creencias limitantesTendemos a hacer con el dinero lo mismo que hacemos con el sexo: Lo deseamos pero juzgamos este deseo. Es precisamente el juicio que distorsiona el deseo, convirtiéndolo en una expresión fea. Como nos avergüenza admitir que queremos las mismas cosas, tenemos formas insidiosas de hacer ver que no — como condenar nuestros deseos. Tanto el dinero como el sexo son simplemente lienzos donde proyectamos nuestra culpa.
(…) Así que el dinero no es la fuente de la codicia, sino la mente. Y es el dinero donde ésta se expresa. El dinero puede ser usado con propósitos elevados o no. Como con la energía nuclear, el problema no es la energía, sino cómo es aplicada.
Nuestros juicios sobre la riqueza es de hecho una táctica de nuestras mentes para asegurarnos que nunca tendremos riqueza.
(…) Detrás de todo esto se encuentra sólo nuestro miedo a fracasar si intentamos ganar o hacer dinero.
(…) No hay nada puro o espiritual en la pobreza.(…) El imperativo moral no es bloquear la recepción de dinero en nuestra vidas. El reto está en espiritualizar nuestra relación con él, viendo que su único propósito es curar el mundo. (…) El problema no está en la distribución de la riqueza, sino en la conciencia de ésta. El dinero no es escaso. No es un recurso finito. No somos pobres porque los ricos son ricos.
(…) El universo quiere que tengamos todos los recursos necesarios para apoyar nuestra mayor felicidad. Nuestro propósito en esta vida es ser felices.
(…) Tener dinero significa que tenemos más dinero con el que contratar a otras personas. No hay nada bonito en lo que le pasa a una sociedad cuando el dinero deja de circular.
(…) Muchos de nosotros tenemos muchos asuntos con el dinero: desde su necesidad hasta un enorme prejuicio. Muchos de nosotros recibimos fuertes mensajes sobre el dinero cuando somos niños. Se nos enseña, verbalmente o no, que está sobrevalorado o que es poco espiritual o difícil de conseguir o la fuente de la codicia. Muchos de nosotros tenemos miedo de no gustar a la gente si no tenemos suficiente o tememos no gustar si de hecho tenemos.
El dinero es un área donde necesitamos una cura radical individual y colectiva sobre nuestros hábitos mentales.

2 de noviembre de 2016

LO QUE TE IMPIDE CONSEGUIR LO QUE QUIERES

Resultado de imagen para limitacionesDurante años he escuchado e incluso adoptado como propio el lema “Querer es poder”.

Sin embargo, mucho quise cosas que no se manifestaban en mi vida dando pié a frustración y rabia. Sólo cuando aprendí y comprendí que no se consigue lo que se quiere por simplemente quererlo sino por creerlo posible, empezaron a ocurrir los cambios y logros que quería en mi vida.
Lo diré otra vez porque la idea es poderosa: no lo consigue quien lo quiere sino quien lo cree posible.
Así que si estás deseando, visualizando, planeando, meditando o practicando afirmaciones para conseguir tus sueños, estás perdiendo el tiempo si dentro de ti, en aquel rincón de tu mente donde solo tú accedes, no te lo crees.
Ya ya sabes a lo que me refiero.
En estos tiempos nos llenamos la boca de grandes propósitos que no cuelan ni a la de tres. ¿Por qué? Porque en realidad y aunque intentes engañarte, no te lo crees ni lo ves posible.
Así que seré arriesgada y osaré decir que:
No ganas esos $500.000.000 millones porque no crees posible que los puedas conseguir.
No expandes tu empresa porque no crees que lo puedas hacer.
No tienes una empresa que se adapte al tipo de vida que quieres porque no lo crees posible.
Y la lista se extiende tanto como tus deseos.

NOTA PERSONAL A LOS DETRACTORES DE MIS AFIRMACIONES

Si eres de los escépticos, negativos, derrotistas, sarcásticos, etc. lo que estoy diciendo te estará sentando fatal e incluso indignando.
Te faltará tiempo para tomar el teclado y responder con un comentario escéptico, negativo, derrotista, sarcástico, etc. Ya sabes, esos comentarios y actitudes mentales que tan lejos te han llevado.

¡OJO!

No estoy negando la situación que nos rodea. No estoy diciendo que creerlo posible lo haga más fácil.

¡PERO!

Resultado de imagen para creerCreerlo lo hace posible y factible, NO porque eso materialice tus deseos por arte de magia, sino porque al creerlo posible de verdad, te convertirás en la persona que piense de tal modo que consiga su propósito. Te convertirás en la persona que debes ser para alcanzar tus objetivos. Con todas las facilidades y obstáculos que eso implique.
Así que, y llevando esto al campo empresarial, en lugar de esconderte tras argumentos tales como los siguientes cada vez que pienses en impulsar tu empresa al siguiente nivel:
  • Si me promociono me rechazarán.
  • No funcionó la última vez, ¿para qué molestarme ahora?
  • Nuestra empresa es diferente, ésto no funcionará.
  • No puedo seguir adelante hasta que no sepa exactamente qué hacer.
  • No tengo las cualificaciones/educación adecuada.
  • Puedo hacerlo sólo.
  • No puedo hacerlo.
  • Ya he tomado una decisión y no puedo cambiar de idea.
  • Tengo un mal recuerdo, por lo que no puedo hacerlo.
  • Mira qué soluciones puedes encontrar. Mira qué creencias te limitan y ocúpate de ellas.
No permitas que el sarcasmo o la decepción venza sobre tus sueños.
Los imposibles de hoy son los posibles del mañana.